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UGT amenaza con congelar sus acuerdos con el Gobierno por el registro horario

UGT avisa de que no firmará más acuerdos con el Gobierno si no aprueba el registro horario, y admite que ni el sindicato sabe dónde está el decreto.

Por Cleverfy ·
UGT amenaza con congelar sus acuerdos con el Gobierno por el registro horario

Nota legal: Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico. El Real Decreto de registro horario digital sigue en tramitación y todavía no se ha publicado en el BOE.

UGT pone precio a su silencio

El 21 de septiembre, Pepe Álvarez subió el listón. El secretario general de UGT avisó de que el sindicato se planteará “seriamente” no firmar ningún nuevo acuerdo con el Gobierno mientras no se apruebe la reforma del registro horario. Es un salto respecto a las comparecencias y ultimátums verbales de los últimos meses, porque esta vez la presión alcanza el resto de la agenda social, SMI incluido, y la ata a que un decreto parado desde hace meses salga por fin del cajón.

“Esto ya no da para más”, resumió Álvarez antes de intervenir en unas jornadas sobre salud laboral en Madrid.

Ni el propio sindicato sabe dónde está el texto

Más allá de la amenaza, la comparecencia dejó una confesión. “No tenemos ni idea de en qué punto se encuentra la reforma”, reconoció el líder de UGT. El sindicato que más ha empujado esta norma, el que la considera “central”, admite que ha perdido la pista del decreto dentro de la maquinaria de Trabajo.

Álvarez explicó que Yolanda Díaz le ha trasladado que el proyecto está en “un proceso de ajuste legal”. Ese ajuste significa que el texto se sigue reescribiendo para esquivar el varapalo que ya le dio el Consejo de Estado. El propio Álvarez reconoce que hay que corregir esos aspectos, con una línea roja, que la norma no pierda la capacidad de fiscalizar de verdad la jornada.

Por qué el decreto sigue atascado

El freno viene del Consejo de Estado, que emitió en su día un dictamen desfavorable sobre el borrador. Señaló que el texto no medía bien el impacto económico, que algunas obligaciones deberían ir por ley y no por reglamento, que no se ajustaba a las particularidades de cada sector y que la protección de datos del trabajador se quedaba corta.

Ese dictamen no obliga a nada. El Gobierno puede aprobar el decreto igualmente. Pero ha servido de excusa para alargar los plazos, y obliga a Trabajo a rehacer partes del texto antes de mandarlo otra vez al Consejo de Estado y, después, al Consejo de Ministros. Cada vuelta a ese circuito son semanas, y el decreto lleva atrapado en él el tiempo suficiente como para que ni UGT sepa la fecha.

El registro horario por decreto era el plan B del Gobierno después de que la reducción de jornada a 37,5 horas se cayera en el Congreso, y ahí está la razón de que UGT concentre la presión en esta norma. Es de las pocas medidas laborales que el Ejecutivo puede sacar adelante solo, sin buscar mayorías en la Cámara, así que es también la más fácil de reclamar.

Qué cambia esto para una pyme

Para una empresa pequeña, el ruido político es fácil de despachar como algo ajeno. Pero de este episodio salen dos lecturas prácticas para cualquier pyme.

La primera es que el decreto va a salir. Cuando el sindicato mayoritario está dispuesto a bloquear el resto de la agenda social para forzarlo, el margen para que la norma se archive es muy estrecho. La única incógnita es el mes de publicación.

La segunda es que la obligación de fondo ya existe sin necesidad de decreto. El registro de jornada es obligatorio desde 2019, y el Tribunal Supremo lleva tiempo tumbando los registros manuales caso tras caso. La Inspección ya sanciona por no llevar registro, sin esperar a que el BOE publique la letra pequeña.

Esperar a esa publicación para moverse tiene un coste que se paga en tres frentes:

  • El histórico no se fabrica hacia atrás. La Inspección puede reclamar datos de meses anteriores. Cuanto antes empieces a registrar, más respaldo tendrás cuando llamen a la puerta.
  • Migrar a la vez que todos sale caro. El día que la norma se publique, las empresas que aún fichan en papel buscarán proveedor en bloque. Plazos y soporte se saturan.
  • Fichar bien es un hábito. Acostumbrar a la plantilla lleva semanas, y eso no depende de ninguna fecha oficial.

Qué tendrá que cumplir tu sistema

El listón se conoce porque lleva un año en el borrador. Cuando el decreto se publique, un sistema de control horario tendrá que ofrecer, como mínimo:

  1. Fichaje digital por web, app o kiosko, nada de papel ni hojas de cálculo.
  2. Registro inmodificable con trazabilidad de cualquier cambio.
  3. Hora y minuto exactos de entradas, salidas y pausas.
  4. Acceso remoto e inmediato para la Inspección de Trabajo.
  5. Conservación segura de los datos durante cuatro años.
  6. Resumen mensual para cada trabajador junto con la nómina.

Puedes ver los requisitos completos que debe exigir un software para no quedarte corto.


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Fuentes: Europa Press, Noticias Trabajo.

Foto: Josep Maria Álvarez (Pepe Álvarez), secretario general de UGT. Montserrat Boix, CC BY-SA 4.0. Imagen recortada.

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