Una empresa acaba pagando 928 horas extra porque su registro tenía tachaduras
El TSJ de Cataluña mantiene una condena por 928 horas extra al considerar que el registro de la empresa, lleno de tachaduras, no era fiable.

Llevar hojas de registro horario a juicio no garantiza que el juez las dé por buenas.
Eso es lo que acaba de recordar el TSJ de Cataluña en la STSJ CAT 1546/2026, de 9 de marzo de 2026. La empresa aportó registros, pero al tribunal no le sirvieron: eran hojas sueltas, rellenadas en parte a mano, con tachaduras y rectificaciones, y sin garantías mínimas de fiabilidad e integridad.
El tribunal mantuvo la condena a pagar 12.433,60 euros por 928 horas extra, más el 10% de interés por demora. Para la sala, aquellos registros no permitían reconstruir con fiabilidad la jornada real.
En un juicio por horas extra, el registro solo ayuda si la empresa puede explicar de dónde sale cada apunte, quién corrigió lo necesario y qué rastro dejó cada cambio. Cuando el documento empresarial pierde consistencia, el juez deja de tratarlo como una base sólida y empieza a valorar con más peso el resto de indicios.
Cómo se vino abajo el registro en juicio
La empresa aportó hojas firmadas, cuadrantes y un sistema reconocible. El problema apareció cuando el juzgado bajó al detalle.
La sentencia describe un registro hecho con hojas sueltas donde se anotaban entrada, salida, horas ordinarias, total mensual y firma del trabajador. Ahí aparecían jornadas clavadas de 8 horas, repartidas de forma muy mecánica entre mañana y tarde, incluso cuando las propias anotaciones no cuadraban. A eso se sumaban tachaduras y rectificaciones manuscritas, además de cambios de trazo entre unos meses y otros.
Ese conjunto no invalida cualquier registro manual por sí solo, pero sí debilita mucho su valor probatorio cuando la empresa no puede explicar quién corrigió, cuándo lo hizo y por qué el resultado final sigue siendo fiable.
Qué elementos pesaron más que las hojas
El trabajador sostenía que hacía habitualmente jornadas de 12 horas. La sentencia describe un patrón repetido: si entraba a las 09:00, salía a las 21:00; si empezaba a las 07:00, terminaba a las 19:00; y en el turno de noche, de las 20:00 a las 08:00.
La empresa también había abonado importes por “horas de presencia” o “horas de disponibilidad”, pero en nómina esos pagos no aparecían identificados como horas extra. Ese dato no resolvía por sí solo la reclamación, aunque tampoco ayudaba a desmontarla.
En este tipo de juicios, el registro no se valora aislado. Si la principal prueba de la empresa pierde credibilidad, la versión del trabajador deja de competir contra un documento fuerte y pasa a medirse con el resto del contexto: horarios repetidos, pagos ambiguos y consistencia general del relato.
Un sistema puede no dar problemas en una inspección y complicarse mucho más en juicio. Ahí importan las preguntas sobre cada apunte, cada corrección y la trazabilidad completa del registro.
Por qué este caso apunta en la misma dirección que el nuevo reglamento
El nuevo reglamento de registro horario digital sigue pendiente de aprobación definitiva. Aun así, el borrador insiste en una idea que ya estaba presente en este litigio: sistemas objetivos, fiables y accesibles, con trazabilidad y protección frente a alteraciones.
La resolución no aplica ese texto futuro, pero sí deja claro el mismo problema de prueba. Si el registro no conserva integridad suficiente para funcionar como prueba, su apariencia formal pesa menos que la posibilidad real de reconstruir qué pasó y quién intervino en cada cambio.
Si sigues con hojas o Excel, revísalo como si mañana hubiera juicio
Si tu empresa sigue con hojas manuales, Excel editables o registros que un responsable puede tocar sin dejar rastro claro, lo importante es saber si podrías defenderlos mañana sin reconstruir la historia a posteriori.
Revisa primero si el fichaje se hace en tiempo real, quién puede corregirlo y si queda rastro de cada cambio. A partir de ahí, mira también qué histórico conservas cuando exportas informes o recuperas meses anteriores y cómo explicarías todo eso en una inspección o en sala.
El problema aparece cuando las tachaduras y las correcciones ya no se pueden justificar.
Sobre esa parte hemos explicado con más detalle cómo cambia la carga de la prueba cuando hay registro digital frente a cuando no lo hay y qué debería exigir una empresa a un software de control horario.
Antes de que el problema sea una demanda
La STSJ CAT 1546/2026 apunta a algo más simple: si el registro tiene tachaduras o cambios sin control, su valor como prueba cae.
Si hoy sigues con hojas o Excel, tiene más sentido revisar ahora cómo se genera, corrige y conserva esa prueba que intentar explicarlo cuando ya hay una reclamación encima. Si necesitas una referencia práctica, puedes consultar nuestras funcionalidades o probar Cleverfy gratis durante 14 días.
Fuentes: sentencia STSJ CAT 1546/2026 (ECLI:ES:TSJCAT:2026:1546), consultable a través de CENDOJ.
Nota legal: Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico.
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